“en moviment” de lluís carulla ruíz

lluís carulla ruíz

“En un sentido literal la obra de Lluís Carulla Ruiz se posiciona al lado de las grandes aportaciones del arte concreto y su grado zero. Nos encontramos ante una renovación de un estilo neovanguardia apartado de las exageraciones expresionistas y la deriva deconstructiva. Se inscribe en la historia y retoma de nuevo los experimentos y la sensibilidad de una búsqueda impura, artística. Desde ese hito, se despliega un sentido alegórico, una idea positiva del arte como forma y como experimento de sensibilidad y, también, de conocimiento. Adquiere el artista una noble vicisitud moral: tienes que hacer arte y, en sentido anagógico, no sólo produces arte sino que tienes que aspirar a que estas obras transformen la experiencia de la realidad y funden una realidad. El arte es la substancia, no una herramienta. El arte nos afecta, nos mueve. Vivir al lado de una obra de arte, en este caso de Lluís Carulla Ruiz, convivir con ella, nos hacer ser “diferentes” a como éramos. El arte no habita en una sala de estar, sino en la cámara del ser. El lector habrá percibido que nos hemos opuesto a una concepción estrictamente instrumental.

Las esculturas en movimiento de Lluís Carulla Ruiz remueven las aguas estancadas. En un momento, el espacio estático se revivifica. Como las palabras o los sintagmas, las células visuales toman una actividad como el pensamiento contemplativo. Un dinamismo quieto. Aquí, una quietud dinámica, portadora de memoria. Unas son como cenefas de bailarines, otras son pinceladas gestuales, y aún otras, como rotaciones mecánicas celibatarias a la manera de los Man Ray y Duchamp. Diría que es material visual que toma un sitio en la mente y que pone en energía el arte en el espacio… porque nosotros somos lenguaje dentro de un mundo físico y psíquico, cósmico y social. Sin separación. Sin peanas. Arte y técnica, poesía y ciencia”.

– Vicenç Altaió –

del 16 de setiembre al 16 de octubre del 2016

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