“domus barcino” de jordi barón rubí

Jordi Baron

“Domus Barcino (2006-2021)”

Jordi Baron Rubí

 

El fotógrafo Jordi Baron, a través de la profesión familiar de anticuario, tiene un acceso único y privilegiado a todo un mundo muy privado: Poder acceder al interior de muchas viviendas de Barcelona.

Cuando el autor llega a estos pisos, sus habitantes hace poco que han muerto, los familiares se han repartido parte de la herencia, y es entonces  cuando quieren vender todo el resto que queda en la casa. Otras veces, si hay desacuerdos familiares o bien se trata de familias acomodadas, los pisos pueden permanecer cerrados mucho tiempo, a veces años, atesorando toda la memoria dentro, pero no por eso están abandonados, sino cerrados, latentes, hasta que llega el dia en que sus propietarios deciden venderlo todo.

Las fotografías de Jordi Baron tratan de todo el proceso de vaciado de pisos y casas, principalmente situadas en el Ensanche y casco antiguo de Barcelona, donde sus herederos lo han ido vendiendo todo: primero el contenido y después el continente.

Cada uno de estos pisos, muchos de ellos inmensos, se han dividido después en tres o cuatro vivendas con el objetivo de destinarlos, en la mayoría de los casos, al alquiler turístico. Es pués la foto-finish de una memoria burguesa que ha durado unos 120 años,  y el nacimiento de un nuevo fenómeno que padecen muchas ciudades: La gentrificación. Un drama imparable que expulsa a los vecinos por el aumento del precio de la vivienda.

El autor, ejerciendo como un arqueólogo de interiores, lleva unos 20 años documentando fotográficamente todos estos pisos de la ciudad de Barcelona con el propósito de rescatarlos instantes antes de su desaparición. Paisajes efímeros y muchas veces desoladores, recuerdos personales por los suelos, ropa, libros, documentos… y en estos instantes de cambio, de movimiento, es cuando se realizan estas fotografías. Sin mucho tiempo, con luz natural, mientras los operarios y transportistas se dedican a desmontar camas, lámparas, arrastrar y empaquetar muebles que seguramente hacía más de 80 años que nadie movía de su lugar.

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